Aquí tenemos la última película dirigida por el gran Clint Eastwood, esta nos mostrara como tres personas completamente diferentes se obsesionan con la mortalidad, haciéndonos ver como avanzan sus respectivas vidas hasta acabar siendo unidas por el destino.
Sin ser el mejor trabajo del director, este nuevamente muestra un solidez indiscutible, logrando alguna escena realmente memorable, como los 10 minutos iniciales del film, no obstante la trama tiene un desarrollo innegablemente lento y el interés que suscitan en el espectador los tres arcos arguméntales, no están bien compensados, provocando que en algunos momentos la película no acabe de ser totalmente redonda.
Si bien el gran trabajo realizado, tanto detrás de las cámaras como por parte de los actores, es indiscutible, consiguiendo que este sea un film de visionado ineludible por los seguidores de Clint Eastwood, pese a que la temática sobrenatural de este producto se distancia de su línea habitual.
En conclusión, sin ser una obra maestra ni un grandísimo producto, este film respeta al espectador ofreciéndonos un trabajo muy correcto en todo momento.