Por fin llego la esperada secuela de una de las mejores películas basadas en un personaje de Marvel, la historia se situara seis meses después de la primera, mostrándonos un Tony Stark que goza aun de más fama y prestigio, pero las dificultades no tardaran el aparecer.
Los problemas de guión que hubo en el rodaje hacían augurar que este film propia haber sido algo realmente malo, por suerte esto no se da y sale una cinta ligeramente inferior a la primera, pero tremendamente entretenida y divertida.
Donde esta película baja el listón es un la trama, sin ser mala es indudable que no es su mejor virtud, basando su avance en el lucimiento personal de los actores y en mostrarnos momentos claramente enfocados para ir preparando el terreno para las futuras producciones de estudio Marvel, curiosamente las escenas de acción serán menos abundantes, auque si más dilatadas.
El nivel técnico es realmente elevado, los efectos especiales son realmente solventes y todos los actores trabajan bastante bien. Cabria destacar que esta secuela tiene un tono marcadamente más humorístico, lo cual hace que las dos horas de metraje se hagan muy llevaderas, si bien es cierto que faltan 30 minutos, que esperemos ver en una versión extendida.
En definitiva, estamos ante un film muy recomendable, sobre todo para quien le gusto la primera Iron Man.